Madagascar: RSE para Ingresos y Conservación Forestal

Cómo la RSE mejora ingresos de Madagascar mediante cadenas responsables y protege los bosques

Madagascar es una isla excepcional que reúne una biodiversidad sorprendente y un nivel de endemismo muy elevado—más del 90% de su fauna y flora no aparece en ningún otro rincón del planeta—y, a la vez, afronta fuertes presiones sobre sus áreas forestales. La responsabilidad social empresarial (RSE), cuando se gestiona con criterios de sostenibilidad y justicia, se ha transformado en un instrumento esencial para conservar ecosistemas frágiles y, simultáneamente, fortalecer los ingresos de las comunidades rurales mediante cadenas productivas responsables.

Contexto ambiental y socioeconómico

  • Perdida forestal histórica: Madagascar ha visto desaparecer una porción considerable de su masa boscosa desde mediados del siglo XX, mientras la deforestación y la degradación persisten asociadas a la ampliación agrícola, la extracción de leña, la tala no autorizada y la minería artesanal.
  • Biodiversidad en riesgo: más de cien especies de lémures, junto con miles de plantas endémicas, dependen de bosques cada vez más fragmentados y reducidos.
  • Estructura productiva: buena parte de la actividad agrícola, incluida la producción de vainilla, la llevan a cabo pequeños productores reunidos en cooperativas; la región SAVA reúne la mayor proporción de vainilla destinada a la exportación.
  • Vulnerabilidad económica: la inestabilidad de los precios agrícolas, la exposición a ciclones y el acceso limitado a mercados formales generan ingresos fluctuantes que empujan a muchos hogares a prácticas que afectan negativamente al bosque.

Amenazas concretas para bosques y comunidades

  • Tala ilegal de maderas valiosas: extracción de palisandro y otras especies para mercados internacionales que financia redes ilegales y genera pérdida de hábitats.
  • Conversión agrícola y prácticas extensivas: tala para cultivo de subsistencia y quemas para abrir parcelas.
  • Choques climáticos: ciclones frecuentes y variabilidad climática dañan cosechas, incrementan la pobreza y la presión sobre recursos forestales.
  • Mercados volátiles: la dependencia de unos pocos cultivos de exportación expone a productores a fluctuaciones extremas de precios.

Modelos de RSE y redes responsables que ya operan con éxito

  • Contratos de compra anticipada y precios justos: las empresas que firman acuerdos prolongados con cooperativas de vainilla proporcionan estabilidad en los precios, capacitación en métodos sostenibles y pautas de trazabilidad, lo que disminuye la venta a intermediarios y limita la presión por ampliar nuevas superficies agrícolas.
  • Pago por servicios ecosistémicos y REDD+: iniciativas que compensan a las comunidades por conservar o restaurar bosques se han puesto en marcha en zonas como el corredor Ankeniheny-Zahamena y la reserva de Makira, generando ingresos que fomentan la protección forestal.
  • Agroforestería y diversificación: la combinación de cultivos bajo sombra, árboles frutales y especies maderables de crecimiento regulado ofrece a las familias oportunidades de ingresos adicionales sin recurrir a la deforestación.
  • Certificaciones y trazabilidad: los sellos de comercio justo y otras certificaciones de sostenibilidad, junto con sistemas comunitarios de trazabilidad, facilitan el acceso a mercados especializados con primas de precio y refuerzan prácticas responsables.
  • Inversión en infraestructura local: la creación de secaderos, espacios de almacenamiento y centros de procesamiento en origen incrementa el valor añadido local y disminuye la dependencia de intermediarios.

Casos prácticos y lecciones aprendidas

  • Cooperativas de vainilla en la región SAVA: varias cooperativas financieras y organizaciones de productores organizaron ventas colectivas, recibieron capacitación en calidad y acordaron precios mínimos con compradores responsables. Resultado: mayor poder de negociación, menor vulnerabilidad a coyunturas de precios y prácticas agrícolas menos expansivas.
  • Proyecto REDD+ en Makira: este proyecto combinó conservación con beneficios directos a comunidades mediante empleos locales, vigilancia participativa y apoyos para actividades alternativas. La participación comunitaria en la toma de decisiones fue clave para reducir la tala y mejorar la gobernanza local.
  • Programas de agroforestería y reforestación comunitaria: iniciativas que integran plantaciones comerciales con restauración de corredores biológicos han aumentado la resiliencia frente a ciclones y ofrecido fuentes complementarias de ingreso.

Enfoques para lograr cadenas responsables y una RSE eficaz

  • Garantizar trazabilidad: establecer sistemas claros y comprobables que conecten cada lote con su procedencia comunitaria, reduciendo el riesgo de incorporar madera o productos ilegales en la cadena.
  • Contratos de compra a largo plazo con cláusulas sociales y ambientales: pactos que integren incentivos por prácticas sostenibles, formación especializada y respaldo para mejorar la infraestructura local.
  • Empoderamiento de comunidades: reconocimiento y consolidación de los derechos de uso y administración forestal comunitaria, junto con capacitación empresarial y acceso a microcréditos.
  • Mecanismos financieros verdes: creación de fondos destinados a restauración, seguros climáticos basados en índices y esquemas de pagos por conservación que articulen mercados internacionales con los servicios ecosistémicos locales.
  • Monitoreo combinado: integración de imágenes satelitales con observación comunitaria para identificar rápidamente actividades de tala y analizar los efectos de las acciones implementadas.
  • Transparencia y rendición de cuentas: divulgación pública de los impactos ambientales y sociales, auditorías participativas y participación activa de actores locales en las decisiones de inversión.

Indicadores de impacto y seguimiento

  • Reducción de la tasa de deforestación en áreas intervenidas.
  • Aumento del ingreso medio de familias participantes y estabilidad de ventas en campañas de cosecha.
  • Hectáreas restauradas o conservadas bajo manejo comunitario.
  • Número de contratos de compra a largo plazo y volumen comercializado bajo criterios de sostenibilidad.
  • Mejoras en servicios básicos y resiliencia frente a eventos climáticos (almacenamiento, seguros, infraestructura).

Desafíos y consideraciones

  • Riesgo de desplazamiento: iniciativas planificadas de forma deficiente pueden limitar el acceso habitual a los recursos sin brindar alternativas adecuadas.
  • Corrupción y tala ilegal: cuando faltan controles firmes, la demanda de maderas valiosas termina debilitando los intentos de conservación.
  • Volatilidad de mercados globales: las primas de valor y el respaldo de compradores responsables requieren estructuras capaces de soportar variaciones internacionales.
  • Coherencia en políticas públicas: la RSE del sector privado necesita apoyarse en marcos jurídicos que reconozcan los derechos de las comunidades y castiguen las prácticas ilícitas.

Madagascar muestra que la RSE orientada a cadenas responsables puede servir simultáneamente para proteger ecosistemas críticos y mejorar la economía de comunidades rurales, pero su éxito depende de enfoques integrados: contratos justos y predecibles, reconocimiento de derechos locales, mecanismos financieros que recompensen la conservación, y monitoreo transparente. Las empresas, comunidades y entidades públicas deben alinear incentivos para transformar presiones sobre los bosques en oportunidades de desarrollo sostenible y resiliente.

Por Susan Brown