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la historia del cuerpo que la montaña devolvió 40 años después

la historia del cuerpo que la montaña devolvió 40 años después

La misma montaña que en marzo de 1981 la abrazó y la llevó, devolvió 40 años después. Como mensaje madurado en décadas, como una señal divina, esa entelequia todo poderosa, ese mecanismo natural de piedras, hielos y abismos, decidió que Patty, la intrépida, tenia que «regresar» para despedirse de sus cuatro hermanos, de su madre y de su padre, que todavía viven.

Los hermanos de Patty en San Juan antes de reconocer el cuerpo.


Los hermanos de Patty en San Juan antes de reconocer el cuerpo.

Esta historia, entonces, sucede en dos tiempos. Este presente de emociones mezcladas y aquel pasado que también parecía sepultado, pero ahora se recrea una vez más. Sus cansadas 9 de la noche. Corina Altamirano viene viajando con dos de sus hermanos tucumanos. Avanzan en coche por La Rioja rumbo a San Juan, cuando reciba este llamado. Tómate un farol. Camina en la oscuridad hacia la poca luz que destella. Su instinto le dice que debajo de ese aura, único haz en medio de una inmensidad ilimitada, posiblemente la señal no se pierda.

Antes de que sonara el celular, la música estaba baja y la conversación rutera giraba alrededor de lo mismo: dice que se sentía como si todo regresara, como si Marta Empanada Altamirano hubiera partido ayer. Corina había construido sus consuelos. Decidió pensar que su hermana se había quedado para siempre donde quería estar, en las entrañas del Cerro Mercedario, coloso de roca y glaciares, de 6.700 metros sobre el nivel del mar, en los andes sanjuaninos. Otra vez imaginó que una bandada de pájaros había rescatado su cuerpo inerte de la grieta de hielo donde por última lo vio y habían partido con Patty hacia el horizonte en un vuelo de eternidad.

Para esto, todo se confunde. Confunden los sentimientos. ¿Es dolor? ¿Es bienestar? ¿Es, acaso, la certi- dumbre de que ha sucedido algo bendito? Están viajando para reconocer ese cuerpo que regresa, luego de ser hallado por montañeros de esta época. El clima climático, posiblemente, hizo retroceder el hielo allí afloró un cadáver. Viajan, pacificados por la vida, para confirmarle a los forenses de San Juan que efectivamente esa ropa de colores chillones, ahora desvaídos por la erosión del terreno, es la ropa de Patty. Cómo podría olvidar a Corina, a sus 63 años, ese segundo tragico, la conmoción silenciosa en la base de la pared de hielo, sobre una pendiente escarpada y difícil, inclinada en 45 grados. Abrió y cerró los ojos y Patty, que había dejadose soltarse de la soga y avanzar diez metros hasta el sitio donde planeaban sleep, no estaba más.

Corina Altamirano habló con Clarín.


Corina Altamirano habló con Clarín.

Puede ver de una manera nítida ese momento, tal como sucedió en las alturas mas descomunales del planeta. “Éramos nosotras dos y un compañero montañista italiano. Yo tenía 21, mi hermana 20 y Sergio Bossini tenía 40 años. Estábamos escalando todas las montañas del norte, por deporte, por el lugar para someterse y llegar a la cumbre. Éramos sociales del Club Andino Tucumán. Siempre estamos saliendo. Ese año el Mercedario estaba muy difícil porque había sido un año como este, con muy pocas lluvias y nevadas”, recordó.

27 de marzo no habita el nevado y la sierra lucia pelada. Corina habla de accidente, sin apelar a metáforas. Aquel día la pared era literalmente una trampa. Sin nieve, había piedras, la arcilla típica de los suelos sanjuaninos y pedazos sueltos de hielo no adherentes al terreno. Mangas hiélo de cristal, dificil pisar con los crampones. “No se clavan y tenés qu’asegurar la pisada. Pero a pesar de todo eso, íbamos progresando bien. Estábamos bien realizados los tres y muy capacitados para la escalada. Es una pared cuyo ángulo va variando. Estábamos encordados. Cuando ya habíamos hecho las dos terceras partes de la pared, quisimos ir hacia la izquierda, hacia una grieta que se veía apta para hacer noche. Eran aproximadamente las seis de la tarde y tomaron hacer la travesía en horizontal para dormer en esa grieta”.

Marta


Marta «Patty» Altamirano. Un andinista total.

En este momento, Marta, que era valiente, capacitada y muy preparada físicamente, decidió desencordarse para avanzar hasta ese sitio donde había un balcón de roca y una grieta. “Es como si estuviera el filo de piedra por donde íbamos y del otro lado el hielo. Ella fue hacia el glaciar y en ese momento en un segundo sentimos un sonido fugaz. Ella iba adelante nuestro con la mochila puesta y de golpe no vimos más la mochila”.

Eterna Patty.  Tucumana.  Enamorada de las altas cumbres.


Eterna Paty. Tucumana. Enamorada de las altas cumbres.

Patty cayó del otro lado pared. Corina y Sergio no divisar podian desde el punto en el que encontré el cuerpo de Patricia. Sin discusión, obtuvimos un descendiente. Corina habló para sus adentros, al ritmo que imponian su pulso y su respiración. Se decía a sí mismo que llegarían al cuerpo y que su hermana estaría con vida. Como un mecanismo de defensa, repetido en un diálogo consigo mismo: mi hermana está abajo, seguramente lastimada, pero es fuerte. Tiene comida en la mochila. Está capacitada para sobrevivir. No quería asumir que la volada, muy probable, había sido fatal.

Demoraron nueve horas en bajar desde donde estaban hasta la base de la pared. Llegaron a las 6 de la mañana a la base. Fue una bajada lenta y cuidadosa. Se decían a sí mismos: nos tenemos que salvar. «La esperanza de encontrarla estaba intacta. Cada vez que parábamos para poner un clavo en el hielo y asegurarnos en la bajada, yo gritaba, esperá Patty, esperá que ya vamos. Era un mecanismo de supervivencia. Necesitábamos creer que estaba viva. Llegamos abajo y desde allí pudimos divisar el cuerpo al pie de la pared. Cayó por una pista enjabonada todo el largo de la pared, luego voló unos metros y cayó en terreno en plano. Había perdido la mochila y solo hallamos una tacita. Nuestros milagros con mi compañero. Cargamos la mochila y bajamos por la quebrada hasta el campo base. Teníamos dos días hasta llegar a Gendarmería por el lecho del río”.

Durante esos dos días nevó sin parar. Esa nieva cubrió entre cuatro y cinco metros el cuerpo de Patty. Por más que hubieran querido, los rescatistas Jamás podrían llegar hasta el sitio donde estaba.

En diciembre de este año, Corina y otro equipo de expertos volvieron a la montaña de la mano de busca del cuerpo. En el sitio donde estaba el cuerpo se había abierto una gran grieta. Suponen que el cuerpo fue tragado por esa fisura y que luego la nieve cerró la quebrada y tapó, una vez más, todo. «Creemos que los movimientos del hielo han ido movimiento el cuerpo aún lado ya otro. Hay un dicho que los glaciares siempre devuelven los cadáveres. Pero pensamos que la montaña la abrazo y la tuvo todo el tiempo que quiso. Ella amaba tanto la montaña que la montaña fue su amante, la abrazo y ella se dejó amar por ella”.

El importante Cerro Mercedario en San Juan.  6700 metros sobre el nivel del mar.


El importante Cerro Mercedario en San Juan. 6700 metros sobre el nivel del mar.

Corina conoció un cuaderno. Allí ella misma le había escrito una carta a Patty, La carta dice: “Siempre dijiste, querida hermana, que si morías en la montaña te dejáramos en el lugar donde murieses. Y fue así”. Pues eso, ahora, vuelve es una idea de las emociones encontradas. La madre de Corina y de Marta tiene 88 años. El padre 91. Le decía a Corina que todo es, cuanto menos, extraño. Por la belleza misma de la historia, por el milagro que supone, no deja de ser algo luminoso y feliz. Pero la montaña era su lugar y ese era el sitio donde Marta debía estar. “Pucha -dijo en el hombre en voz baja-, para qué la habrán encontrado…”. Mar de Como, en las palabras de Corina hay una calma de suceso consumado.

«Es revolver de volver, de volver a regresar, de que el tiempo vuelve, de que trae al presente el pasado», reflexionó Corina, encandilada por el momento. Ella y sus hermanos habían aprendido lo que enseña el tiempo: que los recuerdos y las ausencias, tarde o temprano, dejan de doler. Un día después, Corina y sus hermanos ya no están en ninguna ruta, sino delante de los forenses en un lugar ascético lejos de la naturaleza. Saben perfectamente lo que van a decir. No dodan. 3 de febrero Un día antes del cumpleaños de Patty, que tendrá que cumplir 64 años este sábado. Entonces la ven. «Es ella. Ya puede descansar en paz».

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Por Susan Brown