Laure Miller consiguió el frijol y piensa que es una buena seƱal, porque nunca lo consiguió. En enero, un candidato macronista en campaƱa busca augurios favorables donde estĆ”n: en una galette des rois crujida en la sala polivalente de Bouilly, un pueblo vinĆcola en las alturas de Reims (Marne). METROa mĆ Miller, un abogado de elegancia burguesa, ex miembro del partido Les RĆ©publicains que pasó bajo la bandera presidencial in extremis, se presenta a las elecciones parciales del 2mi circunscripción del Marne, domingo 22 de enero. Es imperdible la esquina de la derecha, celebrada quince aƱos por Catherine Vautrin: el centro de la ciudad de Reims, el viƱedo de champĆ”n, los campos de remolacha azucarera. Imperdible, salvo que el campo macronista se parta en dos en las legislativas y revuelva sus papeletas, provocando su eliminación en primera vuelta, y luego la victoria de Agrupación Nacional en segunda. Como en junio de 2022.
Seis meses despuĆ©s, su error de papeletas permitió la organización de una nueva papeleta, pero Laure Miller patina. Es posible que la diputada del Rally Nacional (RN) Anne-Sophie Frigout no haya tenido tiempo de instalarse, pero puede hacer campaƱa como Ā«diputado salienteĀ». Esta ex Debout la France, supo hacer hablar de ella golpeando contra la zona de bajas emisiones (ZFE) vigente a la entrada de Reims. Desafortunadamente para ella, el Sr.a mĆ Miller, asistente de ecologĆa en Reims, no estĆ” en vano en su implementación. Pero esto no es nada comparado con lo que le agobia en este mes de enero.
«¿Ha oĆdo hablar de la anhelada reforma de pensiones de Emmanuel Macron? Bueno, mi oponente es el votante! Ā» Anne-Sophie Frigout intenta un tĆmido puerta a puerta en las calles desiertas de Fismes, uno de los pueblos mĆ”s pobres del departamento, donde enseƱa historia en un colegio privado. En las pocas residencias que abren a la hora de la siesta o durante las clases de los sĆ”bados, el argumento da en el blanco. En Fismes, 5.800 habitantes, los retiros son la Ćŗltima capa de un suelo ya fĆ©rtil. La inflación de la cesta, la gasolina a 2 euros el litro, la inseguridad esparcida por los rumores y la televisión. Y, para impulsar el antimacronismo, āMarineā, como un Canadair.
Sentimiento de abandono
SĆ”bado 14 de enero, Marine Le Pen es la estrella americana en el mercado de Fismes. A su alrededor, la manada avanza, empujada por algunos activistas de las cercanas Marne y Aisne, donde la RN todavĆa obtiene una de sus mejores puntuaciones. Selfie, retiros, selfie, retiros. Indiscutiblemente, el sujeto moviliza, aunque el fermento del voto de RN sea siempre el mismo. Ā«Para nosotros, es mĆ”s bien la inseguridad lo que nos hace votar MarinaĀ»dice NadĆØge, una ayudante domĆ©stica de 47 aƱos. āElla es la Ćŗnica que apoya a la policĆaasegura StĆ©phanie, de 50 aƱos, mujer policĆa. Y luego, no tengo nada en contra de las personas de origen inmigrante, pero deberĆan integrarse. Ā»
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