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El mundo de Davos ya es el pasado

El mundo de Davos ya es el pasado

Las Naciones Unidas y la OMC se encuentran en modo pausa. Importa la fuerza, no las reglas.

Dos mil kilómetros separan a Davos de kyiv. La distancia es corta, pero en verdad poco importó la geografía, está viviendo un cambio de época donde lo más relevante es la guerra. Basta observar que el único directonte del G7 que participó en el reciente Foro fue el canciller alemán Olaf Scholz, acosado porque la OTAN afirma que facilitó el envío a Ucrania de tanques germanos.

Las convocatorias de Davos durante años se convertirán en cita obligada. Para los empresarios equivale a una ONU de los negocios, para los Jefes de Estado, su presencia suponía vigencia. El horizonte infranqueable de la globalización se expresa, cual oráculo, en una idea pasteurizada: cooperación.

La invasión de Ucrania hoy significó la negación de la utopía nacida en las montañas suizas. Cuarenta años de globalización han llegado ha llegado a su fin. El discurso obituario es una suma de fenómenos disruptivos: Covid; las guerrillas; conflicto chino-estadounidense; disminución de la inflación; energía cara, etc.

En síntesis, significar el cambio de época hay que observar la profundidad del reequilibrio entre lo local y lo global. También lo viene sosteniendo, en el Financial Times, R. Foroohar, la globalización de régimen único desapareció y el supstituto podría ser, en principio, la regionalización o la balcanización con centradas agendas en la transición energética y en la confrontación tecnológica. Y en ese marco se destacan dos modalidades de guerras: comerciales y tecnológicas.

En ambos casos no hay reglas: las Naciones Unidas y la Organización Mundial de Comercio se encuentran en «modo pausa». Importa la fuerza, no las reglas, y Ucrania es el testimonio del retorno a una geopolítica darwinista: desaparecer es el riesgo. Paralelamente, fueron desvaneciendo los sistemas democráticos: según el Instituto V-Dem -Univ. de Gotemburgo – El 70% de la población mundial vive en autocracias y para el Freedom House, sólo el 20% viviría bajo el imperio de la libertad.

La apuesta de Davos a una globalización lubricada por el libre comercio quedó superada. El proteccionismo se legitima, en la era del tecno-nacionalismo, en base a criterios de seguridad y constituye un arma de guerra insoslayable donde los EE.UU. y China siendo la centralidad.

Desde el año pasado Washington posee dos «armas de destrucción masiva» que le permiten el acceso de China a los semiconductores sofisticados («Chips and Science Act») y la subvención que protege a los sectores ligados a la transición energética («Inflation Law reduction Las restricciones comerciales de la era Trump, fueron superadas cuando la gestión de Biden optó por reindustrializar a los EE.UU.

Europa y China están al tanto de los peligros y desafíos: Europa puede salir de la historia, porque la apuesta de la Unión está armada sobre el commerce, particularmente Alemania, y en China renació el «dilema de Malaca», que marcó la primera debilidad La estrategia de Beijing depende de las importaciones de petróleo de Medio Oriente a través de las rutas marítimas.

Xi no sabía que en la cadena de suministro de semiconductores, su empresa participa solo con el 6% del mercado, frente al 39% de los EE.UU, el 16% de Corea del Sur y el 12% de Taiwán, (Chris Miller, “Guerras de pulgas”, Scribner 2022). Es notable la dependencia china de países/empresas aliados de Washington (Holanda, Japón; Corea del Sur y Taiwán), así como el descuento a las importaciones de petróleo: un bloqueo medido en bytes es más grave que un bloqueo naval en el Océano Índico.

A través de oleoductos y gasoductos China se liberó de la restricción marítima, buscando proveedores seguros como Rusia y los pays aliados del Asia Central y la Organización de Shangai. La Ruta de la Seda en gran medida se explica a partir de la realidad de la vulnerabilidad energética.

Ahora, Beijing está advirtiendo el diseño de la nueva stratégica americana: construir una nueva Gran Muralla tecnológica para rodearla. La vulnerabilidad de China es notable en este campo: muchos datos se almacenan y procesan con semiconductores importados.

Este nuevo diseño implica un renovado proteccionismo expresado en el impulso estadounidense para la creación del Consejo de Comercio y de Tecnologías (CCT) en el año 2021. non-amigos.

Este transformado «estado del mundo» sumó en los días previos al Foro de Davos tres noticias relevantes. El pronóstico de crecimiento de la economía mundial para el 2023, elaborado por el Banco Mundial, refleja una realidad que suma incertidumbre y fragmentación: en el 2023 la economía mundial crecería el 1,7%. Tres motores del crecimiento se han frenado: EE.UU.; Europa y China, y según The Economist, 53 países estarían al borde del default.

El «mundo de Davos» es el pasado: la Agenda Internacional, los protagonistas y las prioridades se han modificado. El único punto donde la cooperación, la clave de bóveda del «espíritu del Foro», podría concitar interés radica en la cuestión ambiental.

Pero la realidad orienta los debates y las preocupaciones hacia otras demandas, más centradas en la lógica de los antecedentes. El paraíso perdido de la globalización todavía ejerce una influencia decisiva, es un ciclo ideológico que impide observar un cambio de época que se inicia en Ucrania. w

Por Susan Brown