Descubren forma de identificar neuronas equivalentes entre cerebros humanos

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Un grupo internacional de investigadores en neurociencia ha hecho un avance importante en el entendimiento del cerebro humano: han desarrollado una técnica que permite reconocer neuronas similares en distintos cerebros, iniciando así una nueva etapa en el análisis comparativo de la estructura cerebral y sus funciones. Este descubrimiento señala un avance importante en la neurociencia contemporánea, con posibles repercusiones en el estudio de enfermedades del sistema nervioso, la creación de tratamientos personalizados y la inteligencia artificial.

El cerebro del ser humano está formado por cerca de 86 mil millones de neuronas, cada una de ellas con estructuras y funciones que cambian en complejidad de acuerdo a su posición y conexión con otras células. Hasta el momento, uno de los retos principales de la neurociencia ha sido la incapacidad de identificar células equivalentes entre distintos cerebros debido a la variabilidad anatómica y funcional entre individuos, incluso dentro de una misma especie.

El nuevo método combina técnicas avanzadas de transcriptómica —el estudio de los genes activos en las células— con algoritmos de aprendizaje automático. Gracias a esta combinación, los científicos pueden comparar patrones de expresión genética de cada neurona y establecer equivalencias funcionales, aunque estén ubicadas en cerebros distintos. La investigación se centró inicialmente en modelos animales como el ratón, ampliamente utilizado en estudios neurológicos, y fue posteriormente validada en tejidos cerebrales humanos.

Este enfoque permite establecer una especie de “mapa universal” de tipos neuronales, lo que facilita la comparación entre individuos y especies. La identificación de neuronas equivalentes es fundamental para entender cómo se organizan y operan las redes neuronales responsables de funciones como el aprendizaje, la memoria, el lenguaje o las emociones.

Aparte de posibilitar comparaciones anatómicas más exactas, este avance constituye un paso importante hacia el entendimiento de enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Al identificar neuronas similares en cerebros sanos y en aquellos que presentan patologías como el Alzheimer, el Parkinson, la esquizofrenia o el autismo, los investigadores tendrán la capacidad de observar con mayor detalle el momento y la forma en que se generan las alteraciones en las redes neuronales. Esto podría resultar en tratamientos más enfocados y personalizados, fundamentados en las particularidades celulares de cada paciente.

Un elemento importante es la aplicabilidad del descubrimiento dentro del área del desarrollo de modelos computacionales del cerebro. Tener a disposición un catálogo normalizado de tipos de neuronas similares simplifica la simulación de circuitos cerebrales complejos, lo cual a su vez podría ayudar al progreso de la inteligencia artificial y de las interfaces cerebro-máquina.

La investigación también plantea preguntas fundamentales sobre la singularidad y la universalidad del cerebro humano. ¿Existen «neuronas arquetipo» compartidas por todos los individuos? ¿Qué grado de variabilidad es compatible con funciones mentales similares? Este método abre el camino para abordar científicamente estos interrogantes.

A pesar de que las conclusiones son alentadoras, los científicos admiten que todavía hay mucho por investigar. El cerebro es un órgano cambiante, cuya actividad es afectada no solo por los genes, sino también por factores ambientales, emocionales y sociales. El método innovador es una herramienta potente, pero necesita combinarse con otras estrategias para comprender toda la complejidad del sistema nervioso.

El hallazgo marca un punto de inflexión en la neurociencia contemporánea, al permitir un lenguaje común entre cerebros distintos y facilitando estudios comparativos que hasta ahora resultaban inalcanzables. Con este avance, la ciencia se acerca un poco más a descifrar los secretos del órgano más complejo del cuerpo humano y a diseñar estrategias más eficaces para su cuidado y comprensión.

Por Susan Brown