Marina Otero presenta «Fuck Me», obra que ya tiene reducida al ridículo «La lección de anatomía».
Desbarrancarán más que el peso frente al dólar todas aquellas personas que no sepan quién es Marina Otero.
Ni actriz, ni bailarina, ni escritora, ni autora. El gusta «intérprete». Otero vuelve a abrir su confesionario brutal y despiadado donde el desnudo es el mejor vestuario posible.
La obra se llama fóllame eres parte de un díptico que incluye Quiéreme. Ambas pueden verter -muy difícil conseguir entradas- abriendo la temporada del Centro Cultural 25 de Mayo, en Villa Urquiza.
Puede que se una colección de ironía el ejercicio teatral que acompaña a Otero desde hace años. Preferimos pensar, sin embargo, en un virtuosismo impredecible o en el deseo de utilice hasta la extenuacion con todos los recursos disponibles en mano.
Su teatro tiene la gracia de que todo lo demás se vuelve monótono, adormecido, obsoleto. Una olla a presion esta muchacha capaz de sintetizar sus influencias logrando una voz propia que nunca baja del alarido.
fr fóllame, los actores están tan, pero tan desnudos que parecen vestidos hasta el cuello. Delante de esto, La lección de anatomía. eres una pavada total. Por alguna razón, Marina -bestia conceptual- no puede llevar ropa encima. «El desnudo es mi vestuario», dice y lo demuestra en cada presentación. Es como si le diera vergüenza usar pollera.
narcisista
“Siempre me imaginé tomando el centro del escenario como una heroína vengándome de todos y todo. Pero el cuerpo no me dio para tanta batalla. Hoy dejo mi lugar a los interpreters. Voy a mirar como ellos le prestan su cuerpo a causa narcisista”, de sobrio el escenario.
fóllame es la tercera parte de la serie Recordar para vivirluego de las obras Andrea –su primera aparición pública- y Ahorra 30 años para vivir 65 minutos. pero ahora el Otero está tullida. Es una verdadera pena verla así. Explica eso eres una lesión cae producto del esfuerzo de sus actuaciones. Algo en la columna, dados.
Camina lento, sus desplazamientos por el escenario son dolorosos. La reemplaza y asume el rol de dirección desde un banquito. Todo es tan sobrecogedor que nos convertibles en seres únicamente sintientes.
fóllame el toma el pelo al biodrama de Vivi Tellas y al teatro documental de Lola Arias. Otero también trabaja con música, pantallas y usa el contexto como verdadero contenido. Arranca diciendo eso: «No puedo actuar». Es decir, vinimos a verla y ella nos deriva a otros actores. Parce una estafa. Que nuestro devuelvan la guita.
Pero la performer sigue en lo suyo y cuenta su vida como si se tratara de norma alejandro. Habla exclusivamente de ella como si alguna vez hubiéramos tenido noticias suyas. Resuena la frase anterior: «Voy a mirar cómo ellos le prestan su cuerpo a causa narcisista”.
Seis interpreters de sexo masculino toman su lugar. No uno, ¡seis! No debe ser fácil reemplazarlo. Y encima varones. «Empecé haciendo diez funciones, siempre en pedo. Tomaba mucho whisky antes de actuar. No bailarina soy, no actriz soy, no coreógrafa soy, no escritora soy».
-¿Entonces?
-El alma es una mentira. Soy una caprichosa que hace todo esto para escuchar qué carajo hace en este mundo.
Lo suyo consiste en levar a cabo una patología. do narcisismo no es más que el botón de muestra de un trastorno de personalidad llevado a los escenarios. Otero encarnó los síntomas de la necesidad de recibir admiración, de sentir que los demás le deben algo. Juega a carecer de empatía ya tener un sentido desmesurado de su propia importancia.
Ve por los bordes de todo. Is a pena que el lector que está del otro lado no la conozca. Que sepa quiénes son los de gran hermano y no tenga ni las más pálida idea de Marina Otero.»Me ofrecieron mucha plata a cambio de estar con un hombre de 90 años».
-Puerto pequeño…
-No aceptado, pero lo dudé 5 minutos. Eso lo denuncié en una obra… Viví un tiempo con la ropa metida en bolsas y ahora vivo en un departamento luminoso con muebles cool.
-¿Qué más?
– Huye trola.
-¿Algo más?
-Salí con el hijo de una amiga y quise tener sexo con el padre de mi novio… Salí con todos los amigos de mis novios. Un día camino hasta las vías, pero no me animó.
Una resentida en el mayor sentido de la palabra: alguien que por lo menos siente dos veces y que nunca se queda con la primera emoción.
«Bailé en tetas sobre una tumba en el cementerio de Chacarita y me escapé corriendo de una mujer policía… Ya me volví loca, me volví cuerda, me enamoré, morí de amor y resucité por trabajo».
TPV





